
Quizas me suceda que me encuentre por los pliegues de las sabanas, con tus ojos crepusculares y tu mente planeadora. Me confundo de calle, pero luego te miro y retomo por un buen camino, creo que no es tan complicado llegar, lo que pasa es que hay muchos nombres y una campana que me desorienta los oidos. Finalmente llego a vos con algunas gotitas de lluvia titilantes, giro por los pasillos y te estrecho los labios saludandote; me deslizo por tu rostro que es un campo, tus labios suaves, más que la sábanas y cualquier seda oriental los prefiero definitivamente. Recorremos y luego en un rincón de los pliegues, te beso la voz pero ahora también te beso la piel, espesas brumas textiles nos enriedan, te encuentro planeando luego y me tropiezo con el sol en el abismo de tus ojos, un crepusculo que ya huele a noche, una noche con un aroma indigo, vientos celestes, pliegues de piel. Quizas me suceda que me encuentre con que te encuentre, en un crepusculo, en una noche, en el sol.
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